El ansia
A veces tenemos hambres y ansias que son difíciles de saciar. Aunque bebamos toda el agua del mundo no acabaríamos de apagarlas porque queda el rescoldo que incita de nuevo la llama en el fondo de nosotros.
A veces te impulsan por nuevos caminos, o te hacen dar vueltas en círculos por rutas en las que no deseas transitar, por superado o por que no quieres ir a esos barrios. Coleccionado cosas que ya no deseas, pero que no puedes parar hasta completar la colección, aunque luego verlas en el cajón del olvido te enerve.
A veces nuestra vida es gris y esas hambres y ansias, como un alien dentro de nosotros, nos impulsa a atrevernos y alejarnos del camino andado cada día. De esta forma, caminado hacia el lado salvaje de nuestra vida, sentimos que continuamos vivos.
A veces no podemos elegir si no alimentar el ansia, para que no nos devore.

niña azul dijo
Hay libros de poesía que quitan la sed. en serio.
22 Abril 2006 | 02:42 AM